Lo esperábamos, para que vamos a mentir. Se trata del C30, el nuevo "baby car" de Volvo. Su línea es atractiva, práctica y, sobre todo, original, aspecto este último del que no anda muy sobrado este segmento.
La puesta de largo de este Volvo nos ha hecho pensar directamente en atacar al rey, el A3. Para esta ocasión, ni más ni menos que el peso pesado del C30, la versión T5 con nada menos que 220 caballos, y su homónimo en la marca alemana, el dos litros TFSI, que se queda veinte caballos por debajo. Una cosa seria, desde luego.
Diferencias y más diferencias
Salta a la vista que son diferentes. Mientras el A3 tiende a un dos volúmenes con personalidad pero sin innovar, el C30 plantea un panorama mucho más atractivo, especialmente por lo que atañe a la parte trasera con ese portón de cristal y los grandes grupos ópticos flanqueando los laterales de forma prominente. Además, la sensación de cintura alta y descendente es aún más acusada. La parte delantera, desde luego, muy al estilo de la marca, contrasta duramente con esa originalidad de la zaga. El A3, por su parte, es más discreto, aunque no por ello le resta su atractivo particular.
Dentro, también se dejan bien marcadas las diferencias. El A3 mantiene la configuración de cinco pasajeros, aunque ya se sabe que el tercero de la banqueta trasera pasará muchos apuros para ir bien. El Volvo apuesta por cuatro plazas, y tiene ventajas. La primera es que, como los dos asientos independientes gozan de mayor anchura, ofrecen más desahogo a sus ocupantes al estar ligeramente centrados sobre la teórica línea longitudinal del coche. Así, en la visibilidad de éstos no estorba tanto el reposacabezas del asiento delantero. También permiten que, una vez plegados, se disponga de un maletero más capaz. Por lo demás, y a grandes rasgos, el salpicadero del Audi es más recio, mientras que el del modelo sueco acude a la "vanguardia" de la consola central de tipo S40/V50. Es difícil decir que coche tiene más espacio en general, y en eso se igualan bastante, aunque, como decimos, nos quedamos con la solución de las plazas traseras del Volvo para disfrutar más plenamente de ese espacio en el habitáculo.
Más potencia para el sueco
No nos cabe la menor duda de que en ambos coches las motorizaciones son muy acertadas. Proponen potencias más que suficientes y prestaciones que no defraudan. De acuerdo que veinte caballos a veces marcan las diferencias, pero también la forma en que éstos se entregan.
Volvo recurre en el T5 a un tetracilíndrico con turbo de algo mayor tirón que el también turbo del Audi; este último con menor par que su rival. De todas formas, ambos son muy suaves, especialmente el alemán. Las cifras hablan y, aunque sin grandísimas diferencias, el gato al agua en el cómputo final en cuanto a datos oficiales se lo lleva el C30. En los dos modelos contamos con cajas manuales de seis velocidades, sin reproche alguno.
En carretera, hay que tener en cuenta que ambos modelos tienen tracción delantera, por aquello de que en Audi es fácil dejarse llevar por la falsa idea de que todos sus modelos disponen de tracción a las cuatro ruedas. Y en los dos casos se gestiona la entrega de potencia con una garantía de tracción muy alta, por lo que no supone esto ninguna incomodidad a la hora de conducirlos.
Pero la conducción no sólo es agradable tanto en el C30 T5, equipado con suspensión deportiva con 20 mm menos de altura y con muelles y amortiguadores más endurecidos, como en el A3, sino que además es efectiva. Se pueden afrontar los trazados con total confianza. En autopistas, inspiran mucha confianza por su aplomo, mientras que en carreteras con curvas son fáciles de llevarlos por el buen camino.
Si hay que mojarse, incluso podemos atrevernos a decir que el T5 va algo más aplomado en los apoyos. A su favor, el A3, que es más variable en los cambios de trayectoria en plena curva o a levantar el acelerador en situaciones complicadas, cuenta con que es muy predecible y fácil de reorientar con un simple toque de volante, por ejemplo. De todas formas, no hay que olvidar que en ambos casos los controles de estabilidad y tracción, como siempre, encarrilan a estos coches en prácticamente cualquier situación y pintan un panorama alentador en todos ellos.