El Volkswagen Passat goza ya de una larga andadura comercial. Tanto es así, que lleva 35 años en los mercados internacionales.
Ahora, bajo las siglas "R-Line", que borran del listado a los "Sportline", se agudiza el ingenio para dotar a esta excelente berlina de un cierto carácter deportivo a base de elementos decorativos interiores y exteriores, pero también con una suspensión rebajada. El resultado no sólo es acertado, sino muy conseguido.
Algo más agresivo
Sin duda alguna, los aditamentos exteriores e interiores de los Passat más deportivos, y de este también en particular, le sientan muy bien a esta berlina medio-alta y le confieren un cierto aire agresivo. Quizá a simple vista cueste encontrar las diferencias, pero basta un vistazo sólo un poco más detenido para darse cuenta de muchas de ellas.
Por ejemplo, las llantas de aluminio son de diseño específico (y de nombre "Omanyt"), aunque tampoco nada espectaculares. Son bonitas y le "caen" muy bien a este coche, máxime si el color de la carrocería es oscuro, porque el aluminio destaca sobremanera. Para muestra, un botón: el vehículo de estas imágenes. Calza neumáticos de 205 de ancho con un perfil 55 en llantas de diámetro 16, lo que sirve no sólo para tener un excelente compromiso de filtrado de la carretera y una buenísima direccionalidad, sino también para conferirle un agarre de mucha confianza en esta versión.
La parrilla del R-Line también es distinta. Dos secciones transversales con dos barras la cruzan, a diferencia del resto de la gama. Los paragolpes de ambas zonas, los estribos laterales y la insinuación de alerón trasero sobre la superficie superior del capó dejan las cosas claras sobre la versión que nos ocupa. A nosotros, nos parece una buena traslación de lo que se quiere transmitir, sin llegar a dejar de lado el estilo, algo que, suponemos, valorarán mucho los compradores del Passat que pudieran, sin embargo, desear un toque más excitante. Por supuesto, los correspondientes logos en la carrocería conforman el resto.
Por dentro, básicamente, nos vamos a encontrar con las molduras inferiores del marco de las puertas en aluminio pulido y con la inserción "R-Line". El puesto de mando ofrece no sólo muy buena habitabilidad, sino también una sobresaliente ergonomía. Desde él se pueden manejar sin problemas, con buena visibilidad y cómodamente (gracias, entre otras cosas, a unos asientos que sujetan muy bien sin molestar los laterales de nuestro cuerpo), volante, cambio y pedalier con absoluta soltura.
Cuenta esta versión con un notable equipamiento de serie, aunque ya se sabe que raramente es completo al cien por cien. Además de los elementos citados, y propios de esta denominación, no falta el climatizador, los distintos airbags, conexión de luces automática, ABS y demás controles electrónicos, control de crucero y muchas cosas más. Luego, a base de opcionales, puede aumentarse bastante la factura de compra.
Perfecto en carretera
Los 15 milímetros que ha sido rebajada de suspensión esta versión no son óbice para presentarlo como un coche incómodo. Más bien todo lo contrario, pero sin llegar a faltar a su cometido, que es adecuarse a un carácter más seductivo, y ofreciendo además una mejor estabilidad de marcha en carretera si decidimos en algunos momentos darnos el gustillo (o el gustazo) de aumentar el ritmo de conducción.
El recorrido de la suspensión se antoja más corto por ello, y los vaivenes de la carrocería son tan contenidos que apenas se notan. Eso deja un comportamiento en carretera de alto nivel y confianza. Tanto, que no es descabellado anticiparse un poco a dar gas en pleno apoyo si así decidimos hacerlo y salir de una curva con plenas garantías de éxito total. La potencia, 170 caballos, y el par de este motor se llevan a las mil maravillas con esta berlina de pseudo corte deportivo, que, gracias a sendos ejes de suspensión de corte moderno y efectivo, es capaz de absorber casi como por arte de magia las curvas más complicadas. Todo ello teniendo en cuenta que se trata de un vehículo familiar por encima de todas las cosas. El caso es que el agarre es alto, bastante alto, y las situaciones en las que el subviraje puede aparecer son momentos muy determinados y a ritmos en los que seguramente estaremos muy fuera de la ley o por encima de las posibilidades reales del momento.
En definitiva, este Passat R-Line de 2 litros y 170 caballos turbodiésel no sólo ofrece un motor potente y versátil, tanto en rendimientos como en consumos, sino que también es una berlina familiar muy agradable y con un cierto look deportivo muy acertado.