Continúa la tradición en Renault que tan buenos resultados le reportan las versiones más deportivas. Bajo el Clio III, o de tercera generación, se ha presentado la versión Sport. Ahora monta un motor de 2,0 litros, sin turbo ni ninguna otra clase de sobrealimentación, con el que ofrece unos estupendos 200 caballos. Sólo pesa 1.240 kilos, así que ya nos podemos hacer una idea de su potencial a priori.
No podía ser de otra manera
Es lógico que esta versión deportiva, orientada hacia las prestaciones y a transmitir un dinamismo especial, no huyera de una imagen acorde. Sin embargo, además de los aditamentos ya habituales (llantas, estribos, etc.), lo cierto es que en Renault se han contenido bastante; los detalles tienen mucho estilo sin parecerse al tunning, y además Renault se jacta de un preciso trabajo en el túnel del viento para conseguir unos rendimientos aerodinámicos óptimos.
Basta fijarse en la parte trasera del paragolpes para ver ese difusor. Está inspirado en los coches de la F1 pero además es que cumple una función específica de "efecto suelo". Tanto es así que este elemento hace innecesaria la colocación de un alerón en la parte superior del portón, consiguiendo una línea mucho más fluida y discreta. Aunque ya se sabe, habrá quien lo eche de menos. Este difusor permite una fuerza igual a 40 kilos en carretera, y Renault dice que en circuito ésta aumenta hasta los 70. En las aletas delanteras también hay sendos aireadores que contribuyen a conseguir estas cifras.
Las llantas son de 17 pulgadas ya de serie, y hay otros muchos elementos que nos hacen sentir que estamos ante una versión especial. Por dentro parece que no podía faltar el pedalier en aluminio, pero eso es lo de menos. En el reloj del cuentarrevoluciones hay una luz verde que se enciende cuando se alcanza ese régimen óptimo teórico para cambiar, a una marcha superior. Y que decir de los asientos; los de serie sujetan una barbaridad, y en opción existen unos auténticos bacquets prácticamente de competición.
La hora de la llave
Arrancamos. El sonido es muy bueno y nos invita a dar un par de acelerones en vacío. Sube de vueltas con facilidad, pero no es nada comparado con el comportamiento en plena conducción que ofrece este motor y este chasis, este último de excelente factura con una puesta a punto de las suspensiones muy significativa. Es más duro que cualquier otro Clio de la gama, pero se agradece cuando de rodar rápido se trata. Es lógico.
Empezamos a meter marchas. La dirección es muy precisa (es eléctrica como acostumbra Renault pero nada que ver con la imprecisión de los Mégane de calle), con pocas vueltas de volante y con mucho "tacto" para el conductor. La palanca de cambios se maneja bien, con recorridos cortos, y eso es bueno para hacerse con las seis marchas, tanto para subir como para reducir. La aceleración es casi, diríamos, endiablada para este coche, fruto de esos más que estupendos 200 caballos y su relativamente contenido bajo peso (menos de 1.300 kilos). La cifra de par tampoco está nada mal, y se nota el esfuerzo por conseguir "tirón" en cualquier marcha.
El tamaño de este coche es ideal para enlazar curvas. El aplomo también es muy preciso, y los frenos además cuentan con mucha mordiente, pero también con una excelente modulación. Cuanto más subimos de vueltas el motor más nos damos cuenta que se siente mejor en la parte alta del cuentarrevoluciones, donde entrega oficialmente la potencia máxima. La luz verde de éste que hemos comentado antes nos ayuda si nos despistamos y sólo vemos la carretera. Va muy fino en todas las situaciones, así que nos embriaga. Además, se le coge enseguida el tranquillo y ya nos situamos en velocidades altas y sintiéndonos todo un piloto de carreras. Claro, estamos en un circuito y eso es normal. El resultado de unas suspensiones más duras, tanto delante como detrás, y de la McPherson anterior muy mejorada con pivotes de aluminio y toda ella basculando independientemente. También las vías son más anchas, con lo que este chasis digiere sin el más mínimo problema esa cantidad de caballos sin perder tracción, circunstancia que otras marcas todavía no han solucionado debidamente.
En definitiva, un motor y un chasis perfecto, pero en un conjunto atrayente "para todos los públicos" y bien realizado, además de a un precio igual o más atractivo. Cuenta con control de estabilidad de serie, pero desconectable a voluntad.