miércoles, 07 de enero de 2009

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Lanzarote, para perderse

19/10/2007

Lanzarote, para perderse

Es cierto que la más oriental de las Islas Canarias está completamente dominada por el turismo, pero con paciencia y pericia aún es posible encontrar rincones mágicos que nos harán sentir unos auténticos exploradores.

Leyendo y releyendo libros de viajeros antiguos, resulta evidente que cada día es más complicado ser aventurero. Con el mundo ya descubierto y cartografiado y, además, la existencia de sistemas de posicionamiento por satélite para no perdernos, encontrar nuevos retos para perdernos es cada vez más complicado. Sin embargo, aún quedan remotos lugares en los que es posible encontrarnos con nuestro fuero interno y, de esta manera, experimentar sensaciones únicas.
Aunque no podemos decir que el destino que nos ocupa, Lanzarote, esté "dejado de la mano de Dios", cierto es que un territorio tan agreste y salvaje tiene muchas cosas interesantes. Eso sí, la industrialización ha llegado, y con fuerza, dándonos imágenes como una refinería o ingentes construcciones. El ladrillo y el humo, por lo tanto, están más presentes que nunca en una isla que, por sacarle el lado positivo, tiene mucho que ofrecer al visitante.
Lo primero que llama la atención es el buen tiempo que se disfruta durante todo el año. Las temperaturas máximas son minimizadas en verano por el influjo de un viento que, como bien dice la vecina Fuerteventura, es constante. Pero no llega a molestar y, lejos de ser un incordio, propicia que los pequeños veleros que proliferan por la extensa costa lanzaroteña puedan salir a navegar prácticamente todos los días del año. No importa, por lo tanto, la época del año que elijamos para visitar la isla, que además está perfectamente comunicada por avión con las principales capitales europeas. Turistas de todas las nacionalidades acuden en cualquier momento para disfrutar de sus merecidos días de descanso.

Del resort a Timanfaya
Precisamente, encontraremos comodidad en los innumerables complejos hoteleros que existen en toda la isla. Las principales cadenas multinacionales tienen aquí, por lo menos, un establecimiento, en la mayoría de los casos de lujo. El nuevo turista demanda más servicios, que en el caso de Lanzarote son satisfechos en su totalidad. Los resorts con el tan recurrente spa son cada día más comunes, mientras que el deporte juega un papel importante, con la posibilidad de practicar cualquier tipo de actividad al aire libre.
Pero si queremos escaparnos de la rutina diaria del lujo, lo mejor es poner rumbo al Parque Nacional de Timanfaya, creado en base a la actividad volcánica de la isla. Una lava que prolifera por toda la isla y que se encuentra directamente con el mar, encontrando por lo tanto caprichosas formaciones que, como decimos, siempre acaban en el mar. Resulta extremadamente agradable darse un paseo por ciertas zonas costeras, en las que es fácil caminar entre roca volcánica y observar cómo el agua ha tejido redes subterráneas por las que el líquido elemento entra y sale según su voluntad. Será difícil encontrar calma y quietud, porque los lugares son de tal belleza que ninguno de los turistas que visitan la isla quiere perderse el espectáculo. Sorpresas hay muchas, y lo mejor es tomar un mapa de la isla y señalar cuatro o cinco vértices sobre los que trazar un polígono de sensaciones únicas.

Para moverse
La comunicación en la isla es fácil por carretera y, aunque casi todos los hoteles disponen de servicio de autobús, nosotros recomendamos el uso del coche. Los hay de alquiler a muy buen precio y, además, el precio de los combustibles es sustancialmente más barato que el que sufren en sus países los turistas continentales. Por ello, y como reivindicación de la libertad (aunque sea motorizada), podemos recorrer la isla en una aproximación rápida que nos llevará un día y, después, elegir los puntos clave sobre los que se centrará nuestra visita. Los vértices que antes comentábamos deben estar situados en puntos como Arrecife, capital de la isla, Haría, el punto más norteño, y Playa Blanca, al Sur. Al Oeste encontramos el Parque Nacional de Timanfaya, teniendo también como puntos de interés lugares como Teguise o Costa Teguise.
Además, tenemos comunicación marítima con otras islas, como Fuerteventura y Gran Canaria. Lo mejor es preguntar en Arrecife, donde está centralizado el servicio de barcos que comunica con el resto de las islas. También podemos llegar a las islas desde la península, aunque el ferry va de Cádiz a Santa Cruz de Tenerife.

 

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