Corría el año 1957 cuando de la Zona Franca, en Barcelona, empezaban a salir las primeras unidades del Seat 600, un coche mítico en nuestro mercado, para lo bueno y para lo malo. Aunque Seat ya fabricaba el 1400 bajo licencia Fiat (en esa época y en otras siguientes Seat se valía de esas licencias para fabricar otros modelos), se puso de acuerdo con su socio para poder fabricar un segundo coche, el 600, diseñado por el ingeniero Dante Giacosa. En realidad, el 600 era el segundo modelo del vehículo que había sido presentado en el Salón de Ginebra de 1955.
Éxito hasta nuestros días
Nadie podía imaginar entonces que el momento en el que llegó ese vehículo, que no era un deportivo ni una gran berlina de lujo, pudiera ser tan importante para la automoción española. Tuvo un éxito casi sin precedentes, pero desde luego caló de lleno en la vida de los españoles. De hecho, hoy en día es recordado y conocido por todos, fueran o no testigos de esa época, en la que, se dice, fue el coche que “motorizó a España”.
En esos tiempos primaba la economía de venta y de uso, y por ello muchos coches tenían en su pliego de condiciones características muy concretas. El 600, como otros, debía albergar en su interior a cuatro pasajeros, ofrecer un espacio mínimo de carga, pesar 200 kg para la mecánica y 250 para la carrocería y, como mínimo, alcanzar los 85 km/h. La elección del motor delante o detrás era cosa del diseñador, que decidió ubicarlo detrás, junto al cambio, por lo que su condición de “todo atrás”, como el Volkswagen Escarabajo, marcó las características de este modelo. Esa fórmula fue largamente empleada en otros modelos más o menos populares de esos tiempos, como Renault con los “4x4”, R8, R1 y Gordini, Simca con el 100, etc. Claro, que esa elección tenía su razón de ser, pues entonces no se disponía de juntas homocinéticas de fiabilidad para producir un tracción delantera en gran serie.
Curiosamente, aunque muchos no lo saben, se barajó la posibilidad de que el motor, en vez del 4 cilindros refrigerado por agua que montó, fuera un bicilíndrico enfriado por aire. El Escarabajo montó siempre un 4 cilindros refrigerado por aire de contrastada fiabilidad. Giacosa escribió que “el motor es de una simplicidad ejemplar, y simplicidad es sinónimo de fiabilidad”. Eso lo resume todo.
“Adelante, hombre del 600…”
Así se popularizó una canción en la que el estribillo continuaba: “…la carretera nacional es tuya”. El Seat 600 era el coche del “pueblo” en España. El primer modelo tenía como denominación preci samente ésa: 600, “a secas”. Después pasó a lla- marse “N” y costaba 65.000 pesetas. En 1958 aparecía el “Descapotable”, o falso descapotable, porque en realidad lo que ofertaba era un techo de lona que dejaba al descubierto todo el techo, que costaba la friolera de 70.000 pesetas.
En 1961 aparecía en el mercado la variante “Comercial”, que no tenía ni asientos traseros ni cristales en los huecos de las ventanillas laterales traseras, y que por ello estaba exenta del Impuesto de Lujo. En 1963 llegaba la versión “D”, la más vendida, y después de que años atrás ya hubiese recibido mejoras de importancia como un carburador más grande y otros detalles que le hacían ganar tres caballos y conseguir hasta 100 km/h de velocidad máxima. No obstante, con el “D” se conseguiría llegar hasta los 110 km/h gracias a más mejoras en el grupo propulsor, que incluso se metían de lleno en el reforzamiento de las muñequillas del cigüeñal.
Ya en septiembre de 1963 Seat desarrollaba por su cuenta el 800, que no era otra cosa que el mismo modelo pero con cuatro puertas. La carrocería la realizó Carrocerías Costa, ubicada en Terrassa. Se alargaba así 18 centímetros el monocasco y su precio en el mercado era de 74.000 pesetas.
Aunque en Italia este modelo dejó de fabricarse, en España se seguía con su producción y, de hecho, se presentaba el “E”, con puertas de apertura en sentido contrario al de la marcha. La producción continuaría hasta 1973; un año antes aparecía la última versión, denominada “L Especial”, con un precio mayor que el del “E” (3.800 pesetas más) y mayor equipamiento, con elementos como la luneta posterior térmica o el piso enmoquetado. La velocidad máxima de este modelo era de ¡120 km/h!