En 1982, Volvo Cars se centró en el estudio de las fuentes renovables para su posterior aplicación. Así surgió la idea de utilizar el calor residual de las refinerías colindantes a modo de calefacción en la fábrica de Torslanda. Seis años más tarde, se empezó a utilizar el gas natural. El objetivo actual es sustituir este combustible por biogás renovable.
Otra medida que promueve Volvo Cars para conseguir la implantación de energías inocuas para el clima en Europa, es el uso de energía hidroeléctrica. Sus fábricas en Suecia y Bélgica recurren únicamente a estas energías. «Esta acción forma parte de nuestro avance continuo hacia la producción inocua para el clima, tanto en lo que respecta a impacto directo como indirecto sobre el clima. En un futuro estudiaremos también el uso de otras fuentes de energía en nuestras unidades de producción, como el biogás y la energía eólica», comenta Magnus Hellsten, vicepresidente primero de fabricación de Volvo Cars.
Sus proveedores, Vattenfall y Electrabel, venden certificados para garantizar que toda la electricidad suministrada en los dos países al constructor sueco, se ha generado a partir de energía hidráulica. «Nuestro objetivo es utilizar las energías renovables todo lo posible y la generación hidroeléctrica es la mejor alternativa que, de momento, pueden ofrecernos nuestros proveedores», señala Hellsten.